Por Alfredo Rubio de Castarlenas Deseamos la libertad desde pequeños, aún antes de conocer esta palabra. ¿Quién no? Deseábamos ir a la escuela cuando quisiéramos. Jugar… o que no nos despertaran hasta despertarnos. Luego, aprendimos esta palabra de tres sílabas que, por ser aguda en su sonido, es como rotunda. Tanto que la última sílaba de ella vale por dos si está al final de un verso. El contenido de la palabra nos resultaba, sin embargo, un poco abstracto…